Creo que empecé demasiado pronto a reflexionar sobre la vida en vez de vivirla, y comencé demasiado tarde a tener plena conciencia de que la vida en sí misma es una acción, por lo tanto no había más que reflexionar…...

El año del conejo

7 de abril de 2012

Los puntos de Acupuntura: significado de su nombre y efectos a nivel físico y emocional



La Acupuntura, esa técnica milenaria practicada en Oriente, aunque cada vez más utilizada en el resto del mundo, tiene su base en la existencia de unos circuitos de energía que conectan nuestros órganos internos con la piel, la parte más externa de nuestro cuerpo, que permiten al profesional actuar, corrigiendo posibles alteraciones energéticas.

Dentro de esos canales, mal llamados meridianos, ya que está comprobada su existencia, existen unos puntos, auténticos resonadores energéticos, donde el acupuntor actuará en función de la manifestación patológica que presente el paciente.

Cada uno de estos puntos tiene un nombre original, que en ocasiones, invita al acupuntor a utilizarlo en función de su significado. Así, el canal de Corazón, que fluye desde la axila hasta el ángulo ungueal interno del dedo meñique, dispone de nueve puntos. Uno de ellos, el tres de Corazón, situado en la parte interna del codo, llamado Shaohai, traducido como “La alegría de vivir”, puede ser utilizado cuando el paciente presenta a nivel emocional, signos de tristeza.

En este mismo canal el último punto, llamado Shaochong, localizado en el ángulo ungueal interno del dedo meñique, tonifica el corazón. Esta propiedad, permite facilitar una rápida recuperación de cualquier persona que ha sufrido una crisis cardíaca, pérdida de consciencia, lipotimia, etc. sin perjuicio de recurrir a los servicios de emergencia del centro médico más próximo.

En la antigüedad, cuando la ciencia no disponía de los recursos actuales que permiten asegurar la muerte de un ser humano, a este punto se le llamaba “punto del enterrador”, pues los encargados de dar sepultura a un difunto, antes de introducirlo en la fosa, clavaban algún objeto afilado en este punto, conscientes de que si había algún signo de vida en aquel cuerpo, la actuación sobre él, provocaría alguna respuesta en el presunto cadáver.

También como punto de reanimación, tenemos Ren Zhong, el punto numero 26 de un vaso maravilloso, un canal de energía que circula por la parte anterior de nuestro cuerpo y está situado en el espacio nasolabial, que podemos utilizar en caso de convulsiones, desórdenes mentales o pérdida de conocimiento.

Otro punto, dentro del canal del estómago, usado con frecuencia por la mayoría de los acupuntores por su notable eficacia en patologías digestivas, es el numero treinta y seis, denominado Zusanli, al que también se conoce con el nombre de “La divina indiferencia terrestre”. Su utilización no sólo permitirá la regulación energética del estómago, sino que por su nombre, también podremos conseguir eliminar los excesos de preocupación u obsesión.

Quizá el más popular, por su frecuente utilización, es el llamado Baihui, también conocido como “Reunión de los cien meridianos YANG”. Su puntura proporcionará un rápido resultado como tranquilizante.

No me resisto a relatar una de las anécdotas que he vivido en mi experiencia como acupuntor en la utilización de este importante resonador energético

Tengo por costumbre utilizarlo siempre que observo algún signo de nerviosismo en la persona que solicita ayuda. En cierta ocasión, vino a visitarme un hombre de mediana edad, aquejado de un problema en las piernas. Era la primera vez que recurría a la acupuntura y estaba visiblemente inquieto. Consciente de las propiedades relajantes del punto, que además presenta la ventaja de que es la zona menos sensible a la puntura, traté de implantarle la aguja, pero ante mi sorpresa, el intento resultó fallido, pues la aguja, con un sonoro “clic”, no penetró bajo la superficie de la piel. Un nuevo intento con el mismo resultado. La aguja tropezaba con una zona de difícil acceso. Mi sorpresa fue comprobar que aquel hombre llevaba una peluca adherida al cuero cabelludo, que impedía la penetración de la aguja. No hice ningún comentario ante el curioso silencio de aquel paciente. Me limité a utilizar otro punto en lugar más asequible.

Existen otros puntos, cuyo nombre va precedido de la palabra SHEN, que significa psiquismo, espíritu, emoción, que facilitarán un mayor equilibrio emocional.

Así, Shenmen, que se corresponde con el punto número siete del canal del Corazón, significa “Puerta del psiquismo” del que se dice “tranquiliza el Corazón y la mente”. Shendao, punto numero once de otro circuito energético de un canal denominado Vaso Gobernador, significa “Vía o camino del espíritu” que también puede ayudar a aquellas personas que “ han perdido su camino”, han equivocado la dirección que marca su destino, se encuentran confusos respecto al camino a seguir.

El ombligo se corresponde según la Medicina Tradicional China con un importante punto de acupuntura llamado Shenque, al que se conoce como “Puerta del palacio emocional”.

Todas estas connotaciones, aparentemente fruto de fantasías imaginativas, he podido constatar que responden fielmente a su nombre. Puedo citar como ejemplo, el caso de una mujer de 70 años que solicitó mi ayuda hace algunos años. Sufría una fuerte depresión y me comentaba que su principal problema era que no podía llorar. Estaba convencida de que los sufrimientos que padecía podían ser aliviados si pudiera exteriorizarlos mediante el llanto.

Por simple intuición pensé que aquella dificultad estaba relacionada con este punto, el ombligo. La puerta del palacio emocional estaba “cerrada”. Era necesario “abrir” esa puerta para que pudiera expresar a través del llanto su sufrimiento. Como se trata de un punto en el que está totalmente prohibido implantar agujas, opté por el masaje y el calor aplicado directamente sobre el ombligo.

Después de varias sesiones, no conseguí el efecto deseado. Aquella mujer seguía sin poder llorar. Cuando le expliqué el motivo de mi actuación sobre el ombligo, me contestó: ¡Ahora lo entiendo! Ante mi expresión de sorpresa me comentó: “Cuando tenía quince años, por un problema intestinal, me practicaron una intervención quirúrgica en el abdomen, cuya cicatriz ocultó el ombligo. Años después, poco antes del verano, recurrí a un cirujano amigo pidiéndole ayuda. Yo quería utilizar bikini y lucir mi ombligo. Aquel profesional me practicó una pequeña intervención, simulando un nuevo ombligo.”

La deducción era evidente: La puerta del palacio emocional estaba totalmente cerrada.

He tenido algunas más experiencias con este punto. He sido testigo de una ocasión en la que mi primer maestro, durante un seminario, empezó a masajear el ombligo a una de las alumnas que tenía a su derecha Debió ser la propia alumna la que le pidió ayuda al maestro, que sin pronunciar palabra, dirigió su dedo medio al ombligo y empezó con un suave masaje mientras continuaba explicando alguno de los temas del seminario.

De repente, aquella alumna rompió a llorar. El maestro, haciendo caso omiso a su llanto, continuó con su exposición. Aquella manifestación emocional espontánea se fue haciendo cada vez mayor. Las lágrimas inundaban el rostro de la alumna y aquel llanto inicial se fue ampliando hasta transformarse en gritos. Fue entonces cuando el maestro, dejó de masajear el ombligo y dándole una fuerte palmada sobre el pecho, terminó con aquella espontánea manifestación emocional. La alumna estaba sorprendida, pero muy tranquila. ¡Qué alivio! manifestó ante la sorpresa de todos que reímos complacidos por comprobar el efecto de aquel simple masaje.

Todos hemos vivido situaciones más o menos traumáticas, algunas de las cuales ni siquiera recordamos, pues pueden tener su origen cuando aun permanecíamos en el útero materno.

Acontecimientos desagradables vividos por la madre, que repercutieron en nosotros o vivencias desagradables sufridas en nuestra infancia que permanecen en nuestro subconsciente, causándonos daños físicos y emocionales. Exteriorizar estos traumas implica eliminarlos, librarnos de sus perniciosas consecuencias. Recurrir frecuentemente a masajear suavemente el ombligo puede ser la forma más sencilla e inofensiva para conseguir este objetivo.

Creo que tenemos mucho que aprender de los pueblos orientales, cuya milenaria cultura y capacidad de observación, les ha permitido conocer muchos de los secretos que ofrece la Naturaleza. La comprobada existencia de estos circuitos de energía, sus puntos y propiedades curativas, bien merecen la pena prestarles un mínimo de atención y creo que sería de gran interés, que al igual que en Occidente se enseñan técnicas de reanimación, quizá un poco complicadas para el profano, dar a conocer la existencia de puntos de fácil localización, podrían permitir a cualquier persona no profesional, actuar con rapidez y eficacia ante determinadas situaciones, como paso previo hasta la llegada de asistencia profesional.


La actuación sobre estos puntos la realizamos los profesionales mediante, agujas, puros de moxa que proyectan calor, masaje, láser, electroacupuntura, etc., pero para el no profesional, ante cualquiera de las enumeradas situaciones de emergencia, pueden utilizar la uña, un alfiler, un palillo… Cualquier objeto punzante, ejerciendo presión durante unos instantes hasta conseguir el objetivo deseado. ¡Suerte!l
http://www.espaciohumano.com/inicio/tecnicas-corporales/lospuntosdeacupunturasignificadodesunombreyefectosanivelfisicoyemocional
Santiago Molina, Profesor de Acupuntura Práctica de la Asociación Española de Tao Yin.

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