Creo que empecé demasiado pronto a reflexionar sobre la vida en vez de vivirla, y comencé demasiado tarde a tener plena conciencia de que la vida en sí misma es una acción, por lo tanto no había más que reflexionar…...

El año del conejo

21 de enero de 2012

Método sencillo de meditación



Los libros sobre desarrollo personal, autoayuda o meditación son muy interesantes y su información por sí sola no conduce al autoconocimiento.
El contacto con un maestro tiene un gran valor, él le habla directamente a tu alma haciendo un puente entre sus experiencias místicas y las tuyas, y aunque él puede mostrarte la puerta del autoconocimiento y darte la fuerza que necesitas para impulsarte, tampoco puede cruzar contigo. La experiencia directa la puedes obtener a través de la meditación.
Es difícil entender como simplemente sentado, con la columna alineada, los ojos cerrados y observando tu respiración, poniendo tu atención consciente en el cuerpo, puedes tener esa experiencia verdadera que un maestro no puede transmitirte.
La realidad se experimenta por dentro a través del tus sensaciones corporales.
Hay muchos métodos de meditación. Si quieres empezar a tener una experiencia directa, cualquier método te puede servir. El que aquí te ofrecemos es muy sencillo, la clave no está en el método, que son sólo las dos líneas en cursiva del párrafo anterior, sino en la práctica.

Sentado
Si te tumbas puedes quedarte dormido; si estás rígido o en una postura poco habitual para ti, las molestias distraerán tu atención.
Intentar mantener una postura determinada creará más tensión y el resultado será el contrario a la relajación.
Puedes sentarte en una silla, en el suelo o también sobre cojines. Si te sientas en un sofá, la comodidad puede también adormilarte.

Con la columna alineada
La postura no es importante pero sí debes mantener tu intención de que la columna esté lo más alineada posible.Sin esfuerzo, sin generar tensión, imaginando como si cada una de las vértebras descansara sobre la otra.
Alinear la columna favorece la circulación de la energía. Acercar ligeramente la barbilla hacia el pecho ayuda a alinear la columna.
Imaginar como si tiraran hacia arriba de tu coronilla también puede resultarte útil, o imaginarte como la cabeza se distancia del coxis y el cuello queda libre.

Los ojos cerrados
Cierra suavemente los ojos, al menos al principio. Estamos habituados a mirar hacia fuera. Cerrar los ojos evita que pongas la atención en los objetos de tu alrededor y te distraigas con ellos.
Si cerrando completamente los ojos tienes dificultades para poner la atención en la respiración porque te aparecen muchas imágenes, prueba dejarlos casi cerrados, dejando entrar un fino hilo de luz entre los párpados. Eso dificulta la aparición de imágenes porque entra un poco de luz y a la vez, el ojo casi cerrado impide ver los objetos del exterior.
Cuando tengas más práctica, dejar los ojos casi cerrados, también sirve para aprender a mirar fuera desde dentro, es decir a estar en contacto con lo que pasa por fuera sin perder el contacto con lo que pasa por dentro. Te mantiene observando entre dentro y fuera.


Observando tu respiración
La respiración es la única función corporal que puede ser consciente e inconsciente a la vez. A través de hacerte consciente de la respiración, puedes hacerte más consciente de tu interior, de tu cuerpo, del que estamos poco atentos la mayor parte del tiempo.
En este proceso de poner la atención en la respiración, te vendrán pensamientos, a veces con mucha fuerza y se llevarán tu atención con ellos. Es normal, no importa, vienen, aunque no siempre se llevarán tu atención con ellos. Lo único que puedes hacer cuando te des cuenta de que tu atención se ha ido con ellos, es devolverla a la respiración, una y otra vez. Sin necesidad de juzgar que lo está pasando de una forma determinada, una vez tras otra, devuelves la atención a la respiración. Todo lo demás ahora no importa. Deja que tu naturaleza haga el resto

El tiempo se detiene
Desde la primera respiración y durante el tiempo que consideres, se trata de estar sentado y, una y otra vez, cuando te des cuenta de tu atención se ha ido con un pensamiento, devolverla a la respiración. Mantente en ese estado auméntalo el tiempo de forma gradual y fácil, hasta los 30 minutos diarios, o el tiempo que consideres. No es importante el tiempo que le dediques a este espacio, por fin, el tiempo desaparece con la mente entrando en un estado de "no tiempor". Te proponemos. eso sí, que te sientes cada dia y hagas una respiración completa, disfrutando del placer de sentir tu propia respiración, y si después de esa te apetece otra, sigas en el proceso hasta que el tiempo se para.

Siente el cuerpo
Y poniendo tu atención consciente en tus sensaciones corporales. Cuando tengas algo de práctica con la respiración consciente, puedes dar el siguiente paso. La respiración es la puerta que te permite penetrar en tu interior.
Llega un instante en que te encuentras dentro, has pasado de la inconsciencia a la consciencia. Ahora puedes poner la atención en el resto de sensaciones corporales. Puedes recorrer tu cuerpo por la superficie y por el interior, descubriendo cuales son las sensaciones que experimentas. Despacio puedes explorar todo tu cuerpo, sin olvidar ninguna parte y vas a encontrar todo tipo de sensaciones. Lo único que hay que hacer es observarlas, no intentar cambiarlas. ¿Para que íbamos a querer cambiarlas? Las sensaciones vienen y van; nosotros nos quedamos, observando.
Quizá te sea útil imaginarte una luz, que representa tu atención consciente, que va alumbrando o descubriendo tu cuerpo por dentro. Puede que en ese recorrido, adviertas tensión en alguna parte de tu cuerpo. No intentes cambiarla, intentarlo provoca más tensión. No intentes no sentir algo, no rechaces ninguna sensación; sólo observa.
Escrito por Josep Soler

"Desearíais meditar y no lo lográis, creéis que es difícil. En
efecto, para meditar es necesario conocer bien la naturaleza del
trabajo psíquico, y sobre todo no exigir del cerebro que se
concentre inmediatamente sobre un tema determinado, si no se
violentan las células nerviosas y el cerebro se bloquea. La
primera cosa que debéis hacer es pues relajaros, y permanecer por
así decirlo pasivos, mientras vigiláis como un espectador
paciente, cómo se calman todas vuestras células. Ciertamente, sin
un cierto entrenamiento, no lo lograréis enseguida, pero a la
larga bastarán sólo con algunos segundos.
Trabajar primero con la dulzura, la armonía, ahí está el secreto
de una buena meditación. Y en el momento en que sintáis que
vuestro sistema nervioso está calmado, recargado (porque esta
actitud pasiva permite que vuestro cerebro acumule energías),
podréis orientar vuestro pensamiento hacia el tema que habéis
elegido."
Omraam Mikhaël Aïvanhov

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