El origen de los virus que provocan algunas terribles epidemias podría estar en el espacio exterior. Ésta es la original hipótesis que plantearon hace seis años dos prestigiosos astrónomos, Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe (MÁS ALLÁ, 150). Se basaba en la más que curiosa coincidencia entre los ciclos solares –que duran once años- y la aparición de algunas epidemias víricas. Según estos investigadores, las epidemias más fuertes de gripe se producen tras los momentos de mayor actividad solar.
La explicación a esta aparentemente absurda correlación sería, a juicio de Hoyle y Wickramasinghe, que en torno a la Tierra se concentran restos procedentes de los cometas, entre los que habría compuestos orgánicos, incluIdos los propios virus. En los momentos de mayor actividad del Sol, la radiación de partículas cargadas procedentes del mismo, el llamado viento solar, sería mas intensa y arrastraría hasta las capas altas de la atmósfera terrestre ese polvo cósmico, cargado de virus.
Los autores de esta singular teoría, que sigue suscitando controversia entre los científicos, aventuran que la famosa epidemia de gripe de 1918 podía ser un buen ejemplo de esta lluvia cósmica, pues los primeros casos aparecieron de forma prácticamente simultánea en lugares tan alejados como ay (India) y Boston (EE.UU.).
Revista Más Allá Diciembre 2005
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