Creo que empecé demasiado pronto a reflexionar sobre la vida en vez de vivirla, y comencé demasiado tarde a tener plena conciencia de que la vida en sí misma es una acción, por lo tanto no había más que reflexionar…...

El año del conejo

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8 de septiembre de 2017

¿Quieres saber cómo ser feliz?

7 de mayo de 2014

35 Cosas que lamentarás cuando seas viejo


35cosas


1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.
2. No haber aprendido otro lenguaje. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.
3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.
4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos. 
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?
7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.
8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los paradigmas.
9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.
10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.
11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.
12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.
13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.
14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.
15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.
16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.
17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.
18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.
19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.
20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.
21. Trabajar en demasía. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.
22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.
23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.
24. No terminar lo que empiezas. 
25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.
26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.
27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.
28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.
29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?
31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 
32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.
33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.
34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.
35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido.

Fuente: http://elartedesabervivir.com/

3 de septiembre de 2013

Cambia tus emociones




¿Alguna vez has tenido emociones de miedo, tristeza, ansiedad, rabia, decepción, enfado… sin tener ningún motivo aparente?
El motivo es que hubo algún momento de tu vida en el cual durante un tiempo estuviste viviendo en esa emoción. Esto pudo ser provocado por una experiencia determinada, e incluso por un momento de tu vida en que tus pensamientos fuesen negativos.
Pasado un tiempo de vivir en esa emoción tu cuerpo la memorizó, y ahora sin que tú pienses nada negativo, y sin que haya nada externo que lo provoque, vuelves a tener esa emoción.
¿Qué es lo que está pasando? Lo que pasa es que nuestro cuerpo se hace adicto a las emociones. Para ser más exacto, se hace adicto a las sustancias bioquímicas que crean esas emociones.
Esto es lo que hace que el cuerpo pase a ser la mente. Me explico. Antes hacía falta algo externo; una experiencia o un pensamiento para crear la emoción, pero ahora ya no hace falta. Ahora la emoción viene incluso antes del pensamiento. Y es la emoción la que ahora nos hace atraer situaciones no deseadas y pensamientos negativos al respecto.
El cuerpo pasa a ser la mente. La emoción se activa como si se tratase de un programa de ordenador, que se instaló hace tiempo y que ahora se inicia continuamente cuando menos lo esperas.
¿Y cuando pasa esto qué hago?
Joe Dispenza, en su libro “Deja de ser tú” explica muy bien este proceso por el cual el cuerpo se convierte en la mente, además de otras muchas cosas. Y la solución que nos da, es la meditación.
A través de la meditación podemos pasar de las ondas cerebrales Beta, a ondas Alpha y Zeta, que son las ondas en las que podemos acceder de forma más directa al inconsciente. Dentro de estas ondas cerebrales podemos cambiar patrones, creencias, desmemorizar emociones… e incluso añadir la nueva información que sí deseamos tener.
Tal como Joe Dispenza sugiere, se hace un proceso de meditación de 4 semanas.
Primera semana:
Haremos los 7 días la inducción que más nos guste. Simplemente nos sentamos en una silla, cerramos los ojos, respiramos profundamente un par de veces y vamos siguiendo la voz intentando no pensar en nada más (al principio si no estáis acostumbrados vuestra mente dará mil vueltas, es normal, insiste).
Inducción de las partes del cuerpo para la primera semana:
Inducción del agua ascendiendo para la primera semana:
Segunda semana:
Se hace la inducción de la primera semana y la meditación de la segunda. Antes de hacer la meditación de esta semana, pregúntate:
¿Qué tipo de persona he estado siendo? ¿Qué emoción es la que elijo desmemorizar? (elige una solamente para desmemorizar).
Tercera semana:
Se hace la inducción de la primera semana, la meditación de la segunda y la tercera.
Cuarta semana:
Se hace el proceso completo, desde la inducción hasta la meditación de la cuarta semana.
Antes de hacerla contesta a estas preguntas:
¿Cuál es la mejor versión de mi mismo? ¿Cómo piensa, siente y actúa mi mejor versión?¿Qué experiencias vive mi mejor versión? Crea tu nuevo destino.

28 de agosto de 2013

AUTOSABOTAJE Y COMO DETENERLO




"Los humanos somos seres muy contradictorios. Nos esforzamos por alcanzar una meta -un buen trabajo, una relación de pareja estable, quitarnos kilos de encima, dejar de beber o fumar...- y cuando lo hemos conseguido, o estamos a punto de lograrlo, cometemos una estupidez que arroja todo nuestro empeño por la borda. Semejante proceder, es decir, cuando nos proponemos hacer algo y luego nos las arreglamos para que eso no ocurra, lo podemos denominar "autosabotaje".

Nereida Cuenca

Se habla de que nos estamos saboteando cuando tenemos una necesidad interna oculta cuya fuerza y motivo es mayor al objetivo consciente de mejorar que nos hayamos propuesto. Esto impulsa al individuo a actuar en contra de sus propios intereses para satisfacer esa necesidad oculta, seamos o no consciente de este comportamiento auto saboteador.

La forma de superar este problema es reconocerlo, aceptar esa necesidad, sacarla a luz, y tratar de trabajar con ella de tal manera de que no continúe dañándonos. Al satisfacerla, el problema deja de existir.
Existen tres pasos a seguir para detener el comportamiento saboteador...


1.-
 Toma de conciencia y reconocimiento de la necesidad subyacente por parte de la persona. Tienes que identificar en que momento surge el comportamiento saboteador y reconocer cual es la necesidad oculta que estas tratando de satisfacer con dicho comportamiento, para proceder a satisfacerla CONSCIENTEMENTE.

Por ejemplo te has decidido a bajar de peso pero no dejas de comer, tienes que indagar internamente para descubrir cual es la necesidad subyacente que es mas poderosa que tu objetivo de adelgazar, descubrirla y sacarla a la luz para trabajar concientemente con ella.

Te has propuesto mejorar la comunicación con tu pareja, pero cada día discuten mas , y no son capaces de establecer un dialogo constructivo y respetuoso, de igual forma tenemos que adentrarnos concientemente en nuestro interior y encontrar cual es la necesidad intrínseca superior que nos impulsa a discutir , pelear y a no platicar razonable y pacíficamente.

Otro ejemplo, quiero mejorar mi condición económica , sustancialmente , pero sigo haciendo lo mismo, trabajando en lo mismo, diciendo lo mismo que cinco o diez años atrás. Sin un verdadero compromiso con la VERDAD, TU VERDAD el cambio es una quimera y el autosaboteo tu triste realidad.
2.- Propósito de Cambio. Es importante que luego de haber identificado la necesidad OCULTA te propongas un propósito de cambio, y emprendas NUEVAS acciones que TE permitan satisfacer la necesidad oculta identificada y evidenciar esos cambios.
A través de la auto observación, interiorizas, tomas decisiones que te permitirán determinar las causas del saboteo y superarlo.
Martha Baldwin en su libro Autosabotaje, considera que nuestro objetivo no es desembarazarnos del saboteador, sino domesticarlo y aprovecharnos de su energía y creatividad para que deje de ser un enemigo y se transforme en un aliado.

"Debe usted aprender a eliminar el autosabotaje -dice la autora- momento a momento y paso a paso hasta que el saboteador ya no posea una fuerza destructiva y se haya convertido en un socio que lo acompaña en el camino hacia sus metas".


3.- Por ultimo , La valoración de los logros y el seguimiento del proceso te permitirá hacer los ajustes necesarios para lograr los objetivos iniciales y superar cualquier problema que te impida alcanzarlo,

Es importante comprender que una vez atendidas todas nuestras partes en conflicto se acaba el comportamiento saboteador y nos volvemos personas muy eficientes en el logro de los objetivos y metas planteadas..


Fuente: Maria Tirone
Economista
Coach Personal y Empresarial

4 de junio de 2012

El poder de la introversión



Una excelente conferencia acerca del poder que tiene la introversión a pesar de estar infravalorada en un mundo donde el extrovertido es el líder de la manada.
La conferencia la imparte Susan Cain, una ex-abogada de grandes empresas multinacionales pero que se declara, paradójicamente, una introvertida nata y hace campaña para recuperar el valor que tiene que otorgar la sociedad actual a las personas introvertidas.

23 de enero de 2012

Los 10 Mandamientos del Éxito



 El primer mandamiento del éxito
Debes trabajar cada día como si tu vida estuviera en juego.
No fuiste creado para una vida de ociosidad. No puedes comer desde la
salida del sol hasta el ocaso, ni beber, ni jugar, ni hacer el amor. El
trabajo no es un enemigo, sino tu amigo. Si te cerraran el camino del
esfuerzo caerías de rodillas y pedirías la muerte.
 No necesitas amar las tareas que desempeñas. Hasta los reyes sueñan con
otras ocupaciones.Sin embargo, debes trabajar y es cómo lo hagas, no lo que hagas, lo que
determinará el curso de tu vida. Ningún hombre que es descuidado con el
martillo construirá jamás un palacio.
Puedes trabajar de forma monótona o puedes hacerlo lleno de agradecimiento;
puedes trabajar como un ser humano o hacerlo como un animal. Aun así, no existe
ninguno tan degradante que no puedas infundirle alma, ninguno tan sombrío que no
puedas avivarlo.
Lleva a cabo siempre todo lo que se te pida, y más. Tu recompensa llegará.
Entiende que solo existe un método seguro de obtener el éxito y es por
medio del trabajo arduo. Si no estás dispuesto a pagar ese precio para
distinguirte, dispónte a llevar una vida de mediocridad y pobreza.
Compadece a los que te ofenden y te preguntan por qué haces tanto a cambio
de tan poco.Los que dan menos, reciben menos.
Nunca caigas en la tentación de disminuir tus esfuerzos, aunque estés
trabajando para otro.
Tu éxito no es menor si alguien te está pagando por trabajar para ti mismo.
Haz siempre el máximo esfuerzo; lo que plantes ahora lo cosecharás más tarde.
Siéntete agradecido por las tareas y por lo que éstas te exigen. Si no
fuera por tu trabajo, sin que importe cuán desagradable te parezca, no
podrías comer tanto, ni disfrutar tanto, ni dormir tan profundo, ni estar
tan sano, ni gozar de las sonrisas de gratitud de los que te aman por lo
que eres, no por lo que haces.

El segundo mandamiento del éxito
Debes aprender que, con paciencia, puedes controlar tu destino.
Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será tu
recompensa. No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un
trabajo y de una espera paciente.
La vida no es una carrera. Ningún camino será demasiado largo para ti si
avanzas deliberadamente y sin prisa. Evita, como la peste, todo carruaje
que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder.
La vida tiene condiciones, tan duras hasta en sus mejores momentos, que las
tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte. Camina, puedes
hacerlo.
La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce. Con paciencia puedes
soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota. Con
paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.
La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben
vivir contigo.
Comprende que no puedes precipitar el éxito del mismo modo que los lirios
del campo no pueden florecer antes de la estación. ¿Qué pirámide se
construyo alguna vez si no fuera piedra sobre piedra? ¡Cuán pobres son los
que no tienen paciencia! ¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?
Todos los inapreciables atributos que los hombres prudentes proclaman como
necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia. El
ser ambicioso sin paciencia no hará sino separarte de tus ganancias. El
perseverar sin paciencia es siempre algo imposible.
¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera que es uno de
sus atributos?
La paciencia es poder. Empléala para robustecer tu espíritu, para
dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia,
abatir tu orgullo, refrenar tu lengua, contener tu mano y entregar tu ser,
a su debido tiempo, a la vida que mereces.

El tercer mandamiento del éxito
Debes trazar tu camino con cuidado o siempre irás a la deriva.
Has aprendido que nunca podrás tener éxito sin trabajar duramente, sin la
debida paciencia.
Pero uno puede trabajar con diligencia, ser más paciente que Job y, aun
así, no elevarse jamás sobre la mediocridad a menos que se tracen planes y
se establezcan objetivos.
Nunca una nave ha levado anclas y extendido sus velas sin tener un destino.
Nunca ejército alguno ha emprendido la marcha para combatir sin un plan
para obtener la victoria. Ningún olivo ha exhibido jamás sus flores sin la
promesa del fruto por venir.
Es imposible avanzar apropiadamente en la vida sin objetivos.
La vida es un juego con pocos jugadores y muchos espectadores. Los que
miran son las hordas que vagan por la vida sin sueños, sin objetivos, sin planes
ni siquiera para el día siguiente. No los compadezcas. Eligieron ya cuando no
eligieron nada. El mirar las carreras desde las tribunas no ofrece peligro.
¿Quién puede tropezar, quién puede caer, de quién se pueden burlar si no
hacen ningún esfuerzo por participar?
¿Eres jugador? Como jugador no puedes perder. Los que triunfan pueden
llevarse los frutos de la victoria, pero los que hoy han sido derrotados
han aprendido lecciones valiosísimas que mañana pueden inclinar las cosas a
su favor.
¿Qué deseas de la vida? Considéralo durante un tiempo y mucho antes de que
decidas, porque puedes obtener lo que pretendes. ¿Se trata de riqueza, poder,
un hogar lleno de amor, tranquilidad de espíritu, tierras, respeto, posición?
Sean cuales sean tus objetivos, grábatelos en la mente y nunca los olvides.
Comprende que aun eso puede no ser suficiente, porque la vida es injusta.
No todos los que trabajan duro y con paciencia y se fijan objetivos,
alcanzan el éxito. Sin embargo, sin ninguno de esos tres atributos, el
fracaso es algo seguro.Date a ti mismo todas las probabilidades de triunfar.
Y, si fracasas,¡fracasas luchando!
Traza tus planes hoy mismo. Pregúntate dónde estarás de aquí a un año, si
todavía vas a estar haciendo lo mismo que estás haciendo ahora. Luego
decide dónde preferirías estar en términos de riqueza, posición o cualquier
otra cosa que sea tu sueño. En seguida, planea lo que tienes que hacer en
los próximos doce meses para alcanzar tu objetivo.Y, finalmente, ¡hazlo!

El cuarto mandamiento del éxito
Debes prepararte para la oscuridad, mientras viajas bajo la luz del sol.
Comprende que ninguna condición es permanente. En tu vida existen
estaciones del mismo modo como existen en la naturaleza. Ninguna situación
a la que te enfrentes, buena o mala, será duradera.
No hagas planes que abarquen más de un año. Todo depende de cómo se
enfrente uno a los inesperados movimientos del enemigo, que no pueden
preverse, y de cómo se maneje todo el asunto.
Tu enemigo, si no estás preparado, pueden ser los ciclos de la vida, estos
ritmos misteriosos de altibajos que, como las grandes olas, se alzan y caen
en las playas del mundo. La marea alta y la baja, la salida del sol y el
crepúsculo, la riqueza y la pobreza, el placer y la desesperación, cada una
de esas fuerzas prevalecerá en su momento.
Compadécete del hombre rico que viaja en la marea alta de lo que parece una
cadena interminable de grandes logros. Cuando la calamidad le golpea, sale mal
preparado y se arruina. Vive siempre preparado para lo peor.
Compadece al pobre, hundido en la marea baja de un fracaso tras otro, de
una tristeza tras otra. A la larga deja de esforzarte, precisamente cuando
la marea cambia y el éxito viene a su encuentro. Nunca dejes de esforzarte.
Ten siempre fe en que las condiciones cambiarán. Aunque en tu corazón haya
un gran peso, tengas el cuerpo lacerado y la bolsa vacía y no haya nadie
que te consuele... persevera. Del mismo modo que sabes que el sol volverá a
aparecer, tu período de desgracia debe tener un final. Siempre he sido así
y siempre será.
Y si tu trabajo y tu paciencia y tus planes te han dado buena fortuna,
busca a aquellos cuya marea es baja y levántalos. Prepárate para el futuro.
Puede llegar el día en que lo que tú hayas hecho por otro, lo hagan por ti.
Recuerda que nada es permanente, pero, sobre todo, atesora el amor que
recibes. Este sobrevivirá mucho después que tu oro y tu buena salud se hayan
desvanecido.Y considera que puedes perder hasta ese amor, pasado un tiempo, a sabiendas
que un día os reuniréis para toda la eternidad en un lugar donde no hay
ciclos, no hay altibajos, no hay dolor ni pesadumbre y, sobre todo, no hay fracasos.

El quinto mandamiento del éxito
Debes sonreírle a la adversidad hasta que ésta se rinda a tus pies.
Serás más sabio que los demás en cuanto comprendas que la adversidad no es
una condición permanente del hombre. Y, sin embargo, esa sabiduría no es
suficiente por sí sola. La adversidad y el fracaso pueden destruirte
mientras esperas pacientemente a que la fortuna cambie. Trátalas de una
sola manera.¡Recibe bien a ambas, con los brazos abiertos!
Puesto que este mandamiento va en contra de toda lógica o razón, es el más
difícil de comprender o dominar.
Deja que las lágrimas que derramas sobre tus desgracias, te limpien los
ojos para que puedas ver la verdad. Comprende que lo que lucha contigo
siempre fortalece tus nervios y agudiza tus habilidades. Tu antagonista, al
final, siempre será tu mejor apoyo.
La adversidad es la lluvia de la vida, fría, molesta y hostil. Sin embargo,
de esa estación nacen el lirio, la rosa, el dátil y la granada. ¿Quién
puede decir qué te producirán una vez que hayas sido abrasado por el fuego
de la tribulación y empapado por las lluvias de la afición? Hasta el
desierto florece después de una tormenta.
La adversidad es también tu maestra más grande. Poco es lo que aprenderás
de tus victorias, pero cuando seas empujado, atormentado y derrotado
adquirirás un gran conocimiento, porque sólo entonces te familiarizarás con
tu ser verdadero, ya que, al fin, estarás libre de los que te adulan. ¿Y
quiénes son tus amigos? Cuando la adversidad te abrume, será el mejor
momento para que los cuentes.
Recuérdate tú mismo, en tus horas más negras, que todo el fracaso es sólo
un paso más hacia el éxito, que todo descubrimiento de lo que es falso te
dirige hacia lo que es verdadero, que todo prueba agota cierta forma
tentadora de error y que toda adversidad sólo cubrirá durante algún tiempo
tu sendero hacia la paz y la realización.

El sexto mandamiento del éxito
Debes comprender que los planes son sólo sueños cuando no hay acción.
Aquel cuya ambición se arrastra en lugar de elevarse, que está siempre
indeciso, que retrasa las cosas en vez de actuar, lucha en vano contra el
fracaso.
¿No es imprudente el que, viendo que la marea avanza hacia él, se queda
dormido hasta que el mar le arrolla? ¿No es un tonto el que, dándose la
oportunidad de mejorar, se queda deliberando hasta que, en vez de él,
escogen a su vecino?
Sólo la acción le da a la vida su fuerza, su alegría, su propósito. El
mundo siempre determinará tu vida por lo que realizas. ¿Quién puede
medir tus talentos por los pensamientos que tengas o las emociones que
experimentes? ¿Y cómo demostrarás tus habilidades si siempre eres
espectador y nunca jugador?
Anímate. Comprende que la actividad y la tristeza son eternos polos
opuestos. Cuando tus músculos se esfuerzan, tus dedos se aferran, tus pies
se mueven y tu mente se ocupa de la tarea que tienes entre manos, tienes
poco tiempo para la autoconmiseración y los remordimientos. La acción es el
bálsamo que cura cualquier herida.
Recuerda que la paciencia es el arte de esperar, con fe, la recompensa que
mereces por tus buenas obras, pero que la acción es el poder que las hace
posibles. Hasta el tiempo de tu espera, por aquello que has luchado, parece
menor cuando estás ocupado.
Nadie actuará por ti. Tus planes seguirán siendo los sueños de un indolente
hasta que te levantes y luches contra las fuerzas que te disminuyen. El
emprender la acción es siempre peligroso, pero el sentarse a esperar a que
las cosas buenas de la vida te caigan en el regazo, es la única vocación
donde el fracaso destaca.
Todo lo que está entre tu cama y tu tumba, está siempre marcado por la
incertidumbre.Ríete de tus dudas y sigue adelante. Y si es descanso lo que buscas en
lugar de trabajo, anímate. Cuando más hagas, más puedes hacer y mientras
más diligente seas, mayor descanso tendrás.Actúa u otros actuarán antes que tú.

El séptimo mandamiento del éxito
Debes sacudir las telarañas de tu mente antes de que éstas te aprisionen.
La mente es un lugar propio, y en sí misma puede hacer del infierno un
cielo, o del cielo un infierno.
¿Por que sigues pensando en el amor que hace mucho perdieras por tu propia
tontería y temeridad? ¿Ese recuerdo te ayudará a lograr una mejor digestión
esta mañana?
¿Por qué te sigues condoliendo de tus fracasos? ¿Mejorarán las lágrimas tus
habilidades mientras trabajas para tu familia?
¿Por qué sigues recordando el rostro que te hizo daño? El pensamiento de
una dulce venganza ¿te ayudará a dormir mejor esta noche?
Los amigos muertos, los empleos fallidos, las palabras que hirieron, las
penalidades inmerecidas, el dinero perdido, las heridas que no sanan, las
metas no alcanzadas, las ambiciones destruidas, las lealtades quebrantadas...
¿por qué has conservado todo ese nocivo acervo como si tuviera algún valor?
¿Por qué has permitido que esas telarañas de infamia se extiendan por el ático
de tu mente hasta que ya casi no hay lugar para un pensamiento feliz acerca
del presente?
Echa fuera esas hebras trágicas del pasado que se han acumulado con los
años. Con el tiempo, sus purulentas entrañas te asfixiarán si no te apresuras.
La capacidad de olvidar es una virtud, no un vicio.
Y, sin embargo, saber que el ayer con todos sus errores y cuidados, sus
dolores y sus lágrimas, ha pasado para siempre y ya no puede hacerte daño,
no es suficiente. De la misma manera tienes que pensar que no puedes hacer
nada acerca del mañana, con sus posibles angustias y desaciertos, hasta que
el sol vuelva a levantarse. Todo lo que posees, lo que puedes acomodar a tu
voluntad es el momento actual.
Nunca dejes que la preocupación por el mañana ensombrezca el día de hoy.
¡Qué locura es esperar el mal antes de que acontezca! No desperdicies el
pensamiento de un solo momento en lo que puede que jamás suceda. Preocúpate
sólo por el presente. El que se preocupa por las calamidades, las sufre
doblemente.Olvídate del pasado y deja que Dios se preocupe del futuro.
Él es mucho más capaz que tú.

El octavo mandamiento del éxito
Debes aligerar tu carga si quieres llegar a tu destino.
¡Cuán diferente eres ahora del niño que fuiste! Llegaste a este mundo sin
nada, pero con los años te has ido sobrecargando con tanto equipaje pesado
en nombre de la seguridad, que tu viaje por la vida se ha convertido en un
castigo en vez de placer.
Aligera tu carga a partir de hoy.
Comprende que el verdadero mérito del hombre se mide por los objetos que
rehusa perseguir o adquirir. Las grandes bendiciones de la vida ya están dentro
de ti o a tu alcance.
Abre los ojos a la verdad antes de que tropieces precisamente con los
tesoros que tanto buscas. El amor, la paz de espíritu y la felicidad, son
joyas que ningún tipo de fortuna, ninguna cantidad de tierras o monedas,
pueden exaltar o desperdiciar.
¿Qué recompensa hay en el oro, las sedas y los palacios si su posesión
destruye la felicidad que tan ciegamente diste por sentada? La mayor
falsedad del mundo es que el dinero y las propiedades del mundo pueden
llenar de gozo tu vida. Si la riqueza se convierte en parte de tu equipaje,
te empobrecerás, porque entonces no serás más que un asno cuyo lomo se
dobla bajo el peso del oro que debes soportar hasta que la muerte aligere
tu carga.
De todos los bienes materiales innecesarios que abrazas, de todos los
placeres que gozas, no te podrás llevar de este mundo más de lo que puedes
sacar de un sueño. Admite la riqueza de mala gana en tu hogar, pero nunca
en tu corazón.
Y no le envidies a ningún hombre sus grandes posesiones. Su equipaje sería
demasiado pesado para ti, como ya lo es para él. Tú no podrías sacrificar,
como él, salud, paz, honor, amor, tranquilidad y conciencia para obtenerlas.
El precio es tan alto que, al final, el trueque se convierte en una gran pérdida.
Simplifica tu vida. Es más aquel que se contenta con menos.

El noveno mandamiento del éxito
Nunca debes olvidar que siempre es más tarde de lo que piensas.
Recuerda que el negro camello de la muerte siempre está cercano. Vive
siempre con el pensamiento de que no vas a vivir para siempre. Es tal la
ironía de la vida que ese conocimiento, por sí solo, te permitirá gustar de la
dulzura de cada nuevo día en vez de que lamentes la oscuridad de tus noches.
Todos hemos estado muriendo, hora tras hora, desde el momento en que
nacimos. Entender esto, hace que todas las cosas se sitúen en su
perspectiva apropiada, para que tus ojos se abran hasta que veas que estas
montañas que te amenazan sólo son montículos de hormigas, y esas bestias
que tratan de devorarte, no son sino mosquitos.
Vive con la muerte como tu compañera, pero nunca le temas. Muchos tienen
tanto miedo de morir que jamás viven; ten compasión de ellos. ¿Cómo pueden
saber que la felicidad de la muerte se nos oculta para que así podamos
soportar mejor la vida?
Imagínate que por la noche te llamen para siempre. Vierte lágrimas ahora,
mientras puedes hacerlo, por ese día de felicidad que le prometiste a tu
familia la semana pasada y la semana anterior, por el día de amor y de
risas del que nunca pudieron gozar porque estabas demasiado ocupado en
perseguir el oro. Y, ahora, tu familia tiene el oro, es verdad, pero con
todo él ni siquiera pueden comprar la más leve de tus sonrisas.
Vierte lágrimas ahora, mientras tu corazón late todavía, por las flores
cuyo aroma nunca aspiras, las buenas obras que jamás harás, la madre a la
que nunca visitarás, la música que ya no escucharás, las penas que nunca
aliviarás, las tareas que no completarás, los sueños que jamás realizarás.
Recuerda que siempre es más tarde de lo que piensas. Fija esa advertencia
en lo más profundo de tu mente, no para que te cause congoja, sino para
que recuerdes que el día de hoy puede ser todo lo que te quede.
Aprende a vivir con la muerte, pero nunca huyas de ella.
Porque si mueres, tú estarás con Dios; y, si vives, Él estará contigo.

El décimo mandamiento del éxito
Nunca debes esforzarte en ser otra cosa que tú mismo.
Ser lo que eres y convertirte en lo que eres capaz de llegar a ser es el
secreto de una vida feliz.
Toda persona tiene diferentes talentos, diferentes deseos, diferentes
facultades. Sé tú mismo.
Trata de ser cualquier otra cosa que no sea tu ser genuino y, aunque
engañes al mundo entero, serás diez mil veces peor que nada.
Nunca desperdicies ningún esfuerzo en elevarte a lago que no eres por
agradar a otros.
Jamás te pongas máscaras falsas para satisfacer tu vanidad. Nunca te
esfuerces porque te estimen por tus logros, o dejarán de estimarte por ti
mismo.
Observa a las plantas y a los animales del campo, cómo viven. ¿Produce una
planta de algodón siquiera una manzana? ¿Alguna vez ha producido un granado
una naranja? ¿Acaso intenta volar un león?
Sólo el hombre, entre todos los seres vivos, neciamente se esfuerza por ser
distinto de lo que está destinado a ser, hasta que la vida lo marca como un
inadaptado. Los inadaptados son los fracasados del mundo, corriendo siempre
tras una carrera más fructífera que jamás encuentran, a menos que miren
detrás de ellos.
Tú no puedes escoger tu vocación. Tu vocación te escoge a ti. Has sido
bendecido con capacidades especiales que son sólo tuyas. Úsalas, sean cuales
fueren, y no trates de ponerte el sombrero de ningún otro. Un conductor de
carrozas con talento puede ganar oro y renombre con sus habilidades; pero ponle
a cortar higos y se morirá de hambre.
Nadie puede ocupar tu lugar. Compréndelo y sé tú mismo.
No tienes obligación de triunfar.
Tu única obligación es la de que seas tú mismo.
Realiza el mayor esfuerzo en las cosas que mejor haces y sabrás, en tu
alma, que tienes el éxito más grande del mundo.
OG MANDINO




 
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